
Me gusta la alegoría de los espejos que aparece tantas veces en la historia. A todos nos ha pasado alguna vez el mirarnos al espejo y no reconocernos. De vez en cuando es saludable ponernos al otro lado y mirar nuestra vida, nuestra casa, nuestros seres queridos, con ojos alienos.
Y quizá descubriremos grandes cosas que no sabíamos ver cuando estábamos dentro del escenario. Y así, podemos aprender a valorar cosas que no teníamos en cuenta; o podemos aprender a desprendernos de cosas que creíamos imprescindibles.
O quizá, simplemente, nos volvemos a donde estábamos. Depende de cada cual.








